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Queratosis Actínicas

¿Qué son las queratosis actínicas?

Las Queratosis actínicas, también llamadas Queratosis solares o seniles están consideradas lesiones precancerígenas, con posibilidad de evolución a carcinoma escamoso.

¿Por qué se producen?

Las continuas exposiciones solares (radiaciones ultravioleta) producen daños en el material genético de las células epidérmicas, disminuyendo su capacidad de autoreparación y facilitando su mutación y transformación maligna.

Dentro de los factores predisponentes, se encuentran: susceptibilidad genética, piel clara, horas de exposición solar a lo largo de la vida, intensidad de las radiaciones (latitud). Las personas más afectadas son las de piel clara que viven en países soleados y se han expuesto mucho a las radiaciones solares.

¿Cómo se manifiestan?

Son pequeñas placas marrón claro, rosadas o rojizas, rasposas, sobre las que pueden desarrollarse escamas finas, gruesas o verdaderas costras duras y blanquecinas (Queratomas). Aparecen en las zonas de máxima exposición solar: cara, orejas, cuero cabelludo, dorso de manos y antebrazos. Su evolución es muy lenta y se estima que un 10-15% degeneraran a carcinoma escamoso o espinocelular.

¿Cuál es el tratamiento?

Deben tratarse enseguida que se detecten para evitar su evolución. Cuando son incipientes y poco gruesas pueden tratarse con métodos físicos (crioterapia, legrado con bisturí eléctrico); métodos químicos (Imiquimod, 5-Fluoracilo 5%); y métodos físico-químicos (Terapia fotodinámica).

Cuando las lesiones tienen un determinado grosor, es preferible la extirpación quirúrgica y análisis de la pieza por el patólogo para descartar que no se haya producido ya un carcinoma. Cuando el daño solar de toda la zona es importante, y tras eliminar las lesiones visibles, se puede recomendar sustancias para tratar toda la zona dañada con la intención de evitar, en lo posible, nuevas lesiones.

¿Cómo se pueden prevenir?

Tener “criterio” es básico: proteger a los niños (evitando las quemaduras solares en la infancia), evitar las horas de máxima incidencia solar, aplicarse fotoprotectores solares (aconsejable con FP 50, y no menos de FP 30).


No olvidarse de proteger la cabeza, las orejas, el dorso de las manos y los antebrazos. Las personas que ejercen actividades de esparcimiento o laborales al exterior, deben considerar también ropa específica que proteja contra los UVA.