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Cáncer de Piel

¿Qué es el cáncer de piel?

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en México y en el mundo. Es el cáncer que se desarrolla derivado de las células componentes de la piel (células basales, queratinocitos y melanocitos).

¿Por qué se producen?

La principal causa del cáncer de piel es la radiación ultravioleta (rayos solares directamente, o cámaras bronceadoras y lámparas de fototerapia), por lo que la mayoría se forman en las partes del cuerpo expuestas al sol, en personas mayores de 50 años, en personas con un sistema inmunitario debilitado o enfermedades que los predisponga.

¿Cuáles son los tipos de cáncer de piel?

Los tipos de cáncer de piel por orden de frecuencia son el carcinoma basocelular, escamocelular y melanoma.

Carcinoma basocelular

El carcinoma basocelular es el más frecuente y aparece en múltiples formas y tamaños. Se deriva de las células basales de la piel. Clásicamente se presenta como una tumoración en domo, con bordes aperlados (brillantes) y vasos sanguíneos visibles en su superficie. Normalmente se desarrolla en piel dañada por la exposición solar prolongada. Rara vez se extiende a otros órganos, pero si puede invadir la profundidad del tejido afectado.

Carcinoma escamocelular

El carcinoma escamocelular es el segundo cáncer de piel en frecuencia. Se deriva de los queratinocitos de la piel. Predomina en personas de piel blanca con exposición solar prolongada. Se caracteriza por tumoraciones rugosas, que predominan en cabeza y extremidades. Si no se trata puede diseminarse a otras partes del cuerpo, haciendo el tratamiento complicado.

Melanoma

El melanoma es el cáncer más peligroso, se puede desarrollar en piel normal o en un lunar preexistente. Se deriva de las células encargadas de producir pigmento en la piel (melanocitos). Aunque es el cáncer de piel menos común, su frecuencia se ha incrementado al doble en los últimos 20 años. Los principales factores de riesgo incluyen piel blanca, exposición solar intensa de forma intermitente y cámaras de bronceado. Puede ser una lesión o lunar negro, anormal o "de aspecto desagradable." Es importante realizar autoexploración y recordar el "ABCDE", que puede ayudarlo a detectar lo que se debe vigilar:

  1. Asimetría: el contorno de una mitad no es igual al otro.
  2. Bordes: los bordes son desiguales, borrosos o irregulares.
  3. Color: el color es disparejo y puede incluir tonalidades negras, cafés y canela.
  4. Diámetro: hay cambios en el tamaño, generalmente se vuelven más grandes.
  5. Evolución: cualquier cambio en el lunar en las últimas semanas o meses.

Detección temprana

Con la detección temprana y tratamiento, el cáncer de piel es altamente curable. Los signos de alarma más importantes incluyen cambios en forma, color y tamaño de un lunar o la aparición de una nueva tumoración; ante cualquier indicio de sospecha, debe de acudir a revisión con un dermatólogo certificado.

¿Cuál es el tratamiento?

La extirpación por cirugía convencional es el tratamiento más común para el cáncer de piel. Sin embargo como el objetivo del tratamiento es la destrucción y eliminación de las células tumorales, según cada caso disponemos de otras alternativas terapéuticas (ver tratamiento de cáncer de piel):

  1. Cirugía convencional.
  2. Cirugía micrográfica de Mohs.
  3. Quimioterapia.
  4. Radioterapia.
  5. Criocirugía.
  6. Terapia fotodinámica.

¿Cómo se puede prevenir?

La mejor forma de prevenir el cáncer de piel es tener una adecuada fotoprotección solar (ver protección solar), realizar un autoexamen de todo el cuerpo, desde la cabeza a los pies, por lo menos una vez al mes y evitar los equipos de bronceado artificial y salones de bronceado.